martes, 12 de enero de 2016

MARTES 12 DE ENERO DE 2016

 ¡Uys! Día arduo en cuanto a la alimentación. No por haberme saltado las reglas de la dieta, sino por tener todo el día unas ansias increíbles por algo dulce, a ser posible con chocola.... ¡Ufff, mejor ni lo nombro! Pero he de decir que he logrado acabar el día  sin sucumbir a la tentación (ya casi estoy en pijama lista para meterme a leer en cama).




 Cumplí mi jornada y obligaciones y mi hijo fue un perfecto personal trainner hoy en el gym, dándome ánimos en cada máquina que me subía. ¡Jaja! ¡Me hizo la jornada en el gym muy amena, hablando de sus cosas en el cole mientras yo hacía ejercicio! Y cuando veía que me quedaba poco tiempo para acabar la sesión en esa máquina me daba ánimos cantando: Gooo, gooo, gooo! (¡qué maravilla de hijo tengo!). ¡Gracias Hijo! Si logro este reto será gracias a tu apoyo.

 Mis comidas de dieta hoy han sido:

1) Desayuno: Un café con un chorrito de leche desnatada y media cucharrilla de azúcar (blanca, sí, ya sé, debe ser morena, ya la compraré), dos galletas Digestive, dos lonchitas de pavo y un yogur Vitalínea 0% grasas ni azúcares con un poquito de Muesli.





2) Media mañana: un Caffe Latte macchiato (¡jiji! Sé que no debería pues es dulce pero lo compro en el súper antes de entrar a la oficina y me es muy práctico para consumirlo en mis diez minutitos de descanso laboral, aunque no gasto ni un minuto en tomármelo y seguir con mis faenas).



3) Almuerzo: Atún con piña, verduras varias y un chorrillo de vinagre balsámico dietético.





4) Media tarde (en una cafetería, ¡qué difícil es hacer dieta en estos lugares públicos!) : Un café con leche con un sobre de azúcar blanca  (¡ups, la verdad es que eché el azúcar sin pensarlo!).







5) Cena: Puré de cuatro zanahorias y un trocito de puerro, guisados sólo con una cucharada sopera de aceite de oliva durante 15 minutos y pasado por la batidora en modo purés. ¡Me encantó! Pese a no tener sal. Me encantan los purés de zanahoria y puerro (la mezcla de sabores me parece exquisita), calabaza, bubango, espinaca,..., bueno, en general de cualquier verdura. ¡Me encantan!







Y.... ¡¡TACHÁN!! Llegó el momento de la pesa:  ¡¡ 98 KILOS 200 GRAMOS!!  ¡Yujuuuuu! ¿Recuerdan que el domingo por la noche pesaba 99 kilos 900 gramos!! En dos días he perdido un kilo con setecientos gramos. Dicen que los cinco primeros kilos, cuando se está muy, muy, muy gorda como yo, se bajan muy rápido, en la primera semana. Fruto del exceso de retención de líquidos, pero que después ya la pérdida de peso es mucho más lenta. En todo caso, esto me motiva muchísimo. Merecen la pena las agujetas en las piernas y glúteos. Merece la pena la frustración por no darle al cerebro la droga que me pide: ¡¡EL DULCE, LA BOLLERÍA INDUSTRIAL, LAS CHOCOLATINAS!! Que diariamente consumía compulsivamente. Esto crea adicción y el cerebro tarda en desintoxicarse, pues son tóxicos. Veneno para el cuerpo y la mente.





  El siguiente libro que me compre será el del nutricionista que escribió el libro titulado AZÚCAR DULCE VENENO.



Por hoy, me voy a la cama MUY CONTENTA Y SATISFECHA por estar en la senda que me llevará al logro de mi objetivo de salud. 

¡Buenas noches y gracias por leerme! 

lunes, 11 de enero de 2016

LUNES 11 DE ENERO DE 2016

07:00 a.m. Suena el despertador y salto de la cama con mucha energía. ¡Positiva ante el nuevo reto que se me viene encima! Good morning, World! ¡Hoy es el día en que empiezo con mi nueva vida!



Lunes, mucho curro en mi jornada de trabajo. Para luego, desde que la alarma de mi móvil marca la alarma de hora de salida (la pongo para no despistarme de que tengo que recoger al niño en el colegio acto seguido de salir de trabajar) salir corriendo, literalmente (aunque eso en mi caso suponga correr a cámara lenta como en las películas) para ir hasta donde aparqué el coche media hora antes de mi hora de entrada al trabajo. Pues últimamente no hay parking suficiente en mi pueblo y aparcar cerca del lugar de trabajo se ha convertido en una odisea. Mentalmente quiero ir más rápido de lo que mi cuerpo me lo permite. Pero ahí sigo yo en mi empeño de creer que corro y darme prisa para que todo me salga bien, en su tiempo preciso (pues no me puedo retrasar ni un minuto).

 Salí del trabajo, todo lo rápido que pude. Fui directa a cambiarme de ropa al gym (ya llevo preparada la mochila en el coche con la mudada de ropa y la toalla del gym). Fue curioso quitarse la ropa de oficina dentro de uno de los cubículos de baño del gym, quitarme los tacones y hasta los pendientes y collares y ponerme ropa de deporte y tennis (zapatillas deportivas o tennis como les decimos en Canarias). Volver a salir del gym a toma mecha (bueno, vale,corriendo a cámara lenta) para ir a recoger al pequeño, convencerle de que sólo serán 45 minutitos de nada (de lunes a viernes) y que, por tanto, almorzaremos de 50 a 55 minutos más tarde de lo que venía siendo habitual (así se acostumbra a los nuevos horarios que pronto tendrá en el colegio). Anoche le abastecí en mi mochila del gym de cosas que hacer para que no se aburriera: tablet, libros de sus Youtubers favoritos y que aún no se ha terminado de leer, su móvil,...Y, por supuesto, le convencí de que si tenía tarea para casa aprovechara esos 45 minutos para hacerla y así estaba libre para esta tarde ir a sus actividades extraescolares y al paseo diario de una hora con nuestro perro.
 Pero nada, se pegó los 45 minutos sentado mirándome y viniendo a preguntar cada cinco minutos si aún me quedaba mucho, lo cual me iba estresando más y más. Pero bueno.... ¡Ya se acostumbrará a las nuevas rutinas!




Una vez en el gym, empecé mis ejercicios en la sala aeróbica de máquinas, con 25 minutos en cinta. Ya ni me acordaba de cómo funcionaba y me preguntaba qué era la M que marcaba en pantalla hasta que me dio por leer las instrucciones. ¡OK, correcto, estaba en modo manual! Mejor así, no fuera que lo pusiera en programa 5 y a los tres segundos empezara a ir a toda mecha la cinta y tuviera que irme de boca como esos vídeos de youtube en los que alguien se la pega en la cinta del gym y media humanidad está media vida riéndose de la caída. 

Acabados los 25 minutos, sudando como un pollo en un horno, me dio por irme 10 minutos a la máquina de Step. ¡Jiji! Yo no pisaba el gym desde el año 2012. En esa época iba todos los días, había perdido casi 20 kilos de peso y me había vuelto una especialista en esa máquina de Step. Pero hoy,...., ¡Dioooooos! ¿Cómo c&%$· hacía yo para mantenerme en esa máquina 10 minutos seguidos? Al subirme me hundí literalmente, me costó recordar cómo era el truquito del equilibrio para mantenerse sin hundirse y tocar el suelo. ¡Qué dolor de glúteos y de muslos! Encima sólo quemé 50 calorías en la dichosa maquinita los 10 minutos que estuve. En la cinta los 25 minutos que estuve quemé 180 calorías. 

Los últimos 10 minutos los pasé en una bicicleta estática normal y corriente, pero que tenía el contador de las calorías averiado y no supe cuántas calorías quemé en ella los diez últimos minutos, algo que -todo sea dicho- agradecí fehacientemente. ¡Que es el primer día de Gym, y sólo con el spring que me pegué para llegar a él, mudada de ropa y con mi hijo de la mano ya quemé como otras 180 calorías! ¡¡Ufff!!



Sé que se aconseja pesarse siempre a la misma hora. Pero yo ya me he pesado hoy. Pese a que anoche me pesé a las 21 horas de la noche. Hoy me pesé a las 15:25 horas y peso 400 gramos menos. Mi objetivo es perder 500 gramos cada semana. A un ritmo de dos kilos por mes aproximadamente. No me pesaré siempre a la misma hora pues lo haré a lo largo del día antes de escribir en este blog. No creo que importe tanto eso de que no sea a la misma hora exacta cada día.  


En cuanto a la alimentación, he cumplido con la dieta estipulada. Ahora mismo ya he hecho tres comidas de las cinco diarias (libres de grasas de las malas y porquerías). 

Ahora me queda todo el trajín de la tarde. Para aquí y para allá con las actividades extraescolares de mi pequeño (por cierto, se comió todo el almuerzo hoy como un campeón y tuvimos una charla súper bonita mientras almorzábamos contándonos nuestros quehaceres matutinos). Y seguramente esta noche llegaré agotadísima a la cama. Aunque espero que no con hambre. Se trata de estar a dieta sin sentir hambre. Así que, veremos qué pasa. Mañana les cuento. 



domingo, 10 de enero de 2016

DOMINGO 10 DE ENERO DE 2016

 He escogido el día de mañana, lunes 11 de enero de 2016, día en que vuelvo a las rutinas (se acaba mi semana de vacaciones laborales, empieza de nuevo con fundamento el colegio de los niños, empiezo de nuevo en el gimnasio, nos adentramos realmente en las rutinas de invierno) para ADELGAZAR. Empieza mi objetivo número 1 en este 2016. Porque JAMÁS he estado tan gorda como hasta ahora. Ni siquiera cuando estuve embarazada de mi hijo. Antes de quedarme embarazada, con 25 años, pesaba 65 kilos y al finalizar el embarazo pesaba 92 kilos, engordé 27 kilos. ¡¡AHORA, CON 36 AÑOS ESTOY PESANDO CASI 100 KILOS, EN CONCRETO 99.9 KGRS!! Y no me avergüenzo de esta realidad. Para cambiar algo, lo primero que hay que hacer es asumirlo. 




 Esta noche y a lo largo de este fin de semana me he pegado un buen banquete. De alimentos tóxicos que, desde ahora, estará para mí prohibido hasta nombrarlos. 

 Desde hoy dejaré preparado en un tupper lo que voy a comer al día siguiente, en el almuerzo, la merienda y la cena. Así evitaré tentaciones cuando venga con hambre de la calle y mientras se prepara la comida caiga en picar algo por el hambre atroz.



 Además, mañana mismo empiezo en el gym, de lunes a viernes. Sólo ejercicios aeróbicos, 45 minutos diarios. Y caminar junto a mi hijo y mi perro una hora diaria, de lunes a domingo.



 Tengo muchos proyectos en mente, muchas ilusiones y sueños por cumplir y quiero cuidar mi salud. Es por esta razón que quiero perder 26 KILOS, quiero llegar a mi peso objetivo de 74 kilos (pues según mi médico de cabecera, por mi altura - 1.75 cms- y mi complexión física -fuerte- mi peso ideal está entre 73-76 kilos).



  No será tarea fácil. Seguro que en más de una ocasión lloraré bajo la almohada por las noches de la angustia, desesperación y stress. Pero,..., sé (porque ya lo hice antes, en agosto de 2012 logré pesar 73 kilos pese a que en diciembre de 2011 pesaba 92 kilos) que pasados los 21 primeros días, todo será más fácil. LO MÁS DIFÍCIL SERÁN LOS 21 PRIMEROS DÍAS.




  Y, ME LO PROMETO, llegaré a mi objetivo, preparada para abrir otras puertas que he cerrado en mi vida por falta de pasión e ilusión.